“Break The Chain” terminaba en libertad. “Wake Up The Beast” muestra a quién tenían atado esas cadenas.
La palabra “I” aparece acá solo tres veces — menos que en cualquier otro tema del disco. Este tema no es sobre mí, sino sobre “él”: “he”, “him” y “his” aparecen, entre los tres, veinticinco veces.
Enterrado
Los primeros versos: “I buried him deep… under concrete and lies… / Fed him with fear… and silenced his cries…” — lo enterré bien hondo bajo cemento y mentiras; lo alimenté con miedo y le callé los gritos.
Y sigue: “He was sleeping in chains… in the back of my mind…” — dormía encadenado, en el fondo de la cabeza.
Importa quién lo enterró. No fue un extraño — fue “I”. La bestia es una parte de la misma persona, que ella misma mantuvo bajo tierra durante años.
La jaula se raja
El pre-estribillo: “The cage is cracking… the locks are rust… / Something inside me… is done being dust…” — la jaula se raja, las cerraduras están oxidadas; algo adentro mío terminó de ser polvo.
La palabra “cage” aparece acá tres veces — más que en cualquier otro tema del disco. El óxido tampoco es nuevo: en “Break The Chain” estaban oxidados los eslabones; acá, las cerraduras.
La segunda estrofa dice cuánto duró: “Been quiet for years… but now he breaks the chains…” — estuvo callado años, pero ahora rompe las cadenas.
El monstruo al que le temían
“No more playing nice… no more polite lies… / The monster they feared… is opening his eyes…” — no más hacerse el bueno, no más mentiras educadas; el monstruo al que le temían está abriendo los ojos.
El puente dice quién es: “He is hunger… he is rage… / He is freedom… in a steel cage…” — es hambre, es furia; es libertad en una jaula de acero.
Y termina con una frase que explica todo lo demás: “This is what I was fighting for…” — por esto estaba peleando. Acá la bestia no es una amenaza. Es lo que había que recuperar.
Sin despedida
El estribillo: “Wake up the beast! / Let him run! / Wake up the beast! / He’s the only one!” — despertá a la bestia, dejala correr.
Es el único tema del disco sin outro. Termina con el estribillo: “Wake up the beast… / and set him free!”. No se apaga de a poco ni se despide — la canción se corta en el momento en que la bestia queda libre.
Acá todos los versos terminan en puntos suspensivos o en signo de exclamación. No hay ni una sola frase que se cierre con calma.
Podés escuchar el tema en Spotify, Apple Music y YouTube Music.
En la próxima entrada voy a hablar de “No More Silence” — de años de tragarse las palabras y del momento en que se prende la mecha.
Gracias por estar acá.
Adam Smentoch
creador del proyecto Dust Anthem





