El quinto tema es la excepción del disco. Los anteriores hablaban de “ellos” o le hablaban a “vos”. Este habla de sí mismo y de la única persona que le da sentido a todo.
Es también el único texto del disco que nombra a alguien de forma directa: su criatura.
“For my child”
La segunda estrofa: “I’m guilty for leaving, but for my child it was done” — soy culpable por haberme ido, pero lo hice por mi criatura.
“My child” aparece cinco veces en el texto: en cada una de las tres estrofas, en el puente y en el outro. En ningún otro lugar del disco hay alguien tan concreto. Están “ellos”, está “vos”, y acá hay alguien por quien pasa todo esto.
No voy a completar qué partida fue. El texto no lo dice, y no hace falta. Alcanza con lo que sí dice: que irse fue una elección y que esa elección tuvo a alguien por quien se hizo.
Culpa y libertad a la vez
Este tema no resuelve nada. En la primera estrofa: “Guilt weighs like a stone, but I’m free from the rest” — la culpa pesa como una piedra, pero del resto estoy libre.
En la tercera: “I carry the guilt, but it’s not all I am” — cargo con la culpa, pero no soy solo eso. En las dos frases hay un “but”, y las dos mitades siguen siendo ciertas. La culpa no desaparece porque la decisión haya sido correcta.
Es más adulto que la mayoría de las canciones sobre la libertad, que hacen como si fuera de la jaula solo hubiera liviandad. Acá, afuera, hay liviandad y piedra al mismo tiempo.
Ninguno de “ellos”
En los temas uno, dos, cuatro y seis, “they”, “their” y “them” aparecen entre dieciocho y veintiséis veces. Acá una sola — y sobre sombras, no sobre personas: “The shadows may linger, but they won’t hold me tight”.
Por un momento nadie juzga, nadie miente, nadie dicta sentencia. Están solo él, su criatura y el cielo. Es el primer tema del disco que muestra cómo podría ser una vida sin las expectativas de los demás.
El momento dura poco. En el sexto tema “ellos” vuelven — y esta vez dictan sentencia.
La primera salida que no pasa por la oscuridad
El estribillo arranca como los dos anteriores, con una palabra gritada: “Free! Free! From the guilt in my veins” — libre, libre de la culpa en mis venas.
Lo más interesante, sin embargo, es el outro. Los anteriores pasaban “through the dark”, por la oscuridad. Acá, por primera vez, es distinto: “through the sky I will glide” — por el cielo voy a planear.
No por la oscuridad. Por el cielo. Es el “open sky” del título, y la primera vez que el disco se permite un movimiento que no es abrirse paso a la fuerza.
Podés escuchar el tema en Spotify, Apple Music y YouTube Music.
En la próxima entrada voy a hablar de “Run from the Verdict” — de una sentencia de la que se huye.
Gracias por estar acá.
Adam Smentoch
creador del proyecto Dust Anthem





